GLOBALIZACIÓN
Y NEOLIBERALISMO
UN PUENTE A LA EXCLUSIÓN
Crónica de los acontecimientos que
llevaron al Estado argentino a la crisis que arrojó la más alta tasa de
desocupación y pobreza a partir de la globalización del sistema económico.
Las políticas neoliberales surgen
paralelamente al fenómeno de la globalización. Los estados de bienestar
decayeron hacia la década del ´70 por la imposibilidad de controlar el sistema
económico, en gran parte erosionado por el crecimiento del aparato burocrático
de administración pública y, en ese contexto, por temor a quedar excluidos del
mercado global, son arrastrados hacia un régimen de privatizaciones,
desregulación y descentralización.
En Argentina la tendencia hacia el
neoliberalismo se manifiesta a partir del gobierno de facto impuesto en 1976.
El mismo acudió a organismos de financiación mundial y comenzó a entablar
negocios con capitales extranjeros, lo que provocó el comienzo de la
desindustrialización nacional. Éste fue el principio del endeudamiento estatal
pero, aunque las implicancias serían nefastas, no fue lo más penoso de dicha
etapa.
Bajo el nombre de Proceso de
Reorganización Nacional, hubo reformas como la suspensión de actividades
políticas, parlamentarias y gremiales. Con el fin de restaurar el orden social,
la represión incluyó a intelectuales y
sectores sociales, cuya militancia política, era elemental para considerarlos
“grupos subversivos”. Juan Pablo Feinmann reproduce el miedo de la época, en su
novela “La crítica de las armas”, cap. IV.
En otro orden de cosas la libertad de expresión
fue quebrantada, hubo censura en los medios de comunicación e intervención
militar en muchos de ellos. Todo ésto sumado a la reducción de salarios y
aumento de impuestos, profundizó el crecimiento de los niveles de pobreza e
indigencia. El Mundial de Fútbol del ´78 se convirtió en una pantalla para
cubrir las ilegalidades, atrocidades y miserias producidas en el país.
El final de este proceso, signado por el
terrorismo de Estado, lo marcó la
Guerra de Malvinas en 1982, conflicto bélico contra Gran
Bretaña que dejó como saldo más de 600 muertos, en su mayoría jóvenes de 18
años. En cuanto a los sobrevivientes, regresaron mutilados y con alteraciones
psicológicas que los acompañarán por el resto de sus vidas. Por ello, la reinserción
en la sociedad, fue en muchos casos nula.
Este hecho inspiró a Rodolfo Fogwill en su
novela “Los Pichiciegos” quien, a pesar de tratarse de una ficción escrita
antes de la finalización del conflicto, demostró una clara visión de los pormenores
transitados por los reclutas en las islas sureñas. Describe las necesidades
como hambre, frío, soledad, abandono, sufridos en esos dos meses y medio que
duró la contienda.
La restauración democrática vino de la
mano del radical Raúl Alfonsín, quien debió afrontar tareas como reconstruir
las instituciones, reacomodar el papel de las fuerzas armadas como organismo
subordinado al poder civil, e impartir el respeto a las leyes y los derechos
humanos garantizando la paz, libertad y democracia. Entre los principales
inconvenientes se inscribe el juicio a los ex-comandantes, que derivó en
levantamientos militares y las conflictivas leyes de “Punto Final” y
“Obediencia Debida”.
En cuanto a la economía, el poder estaba
en manos de grupos financieros internacionales y la industria nacional se vio
absorbida por los capitales extranjeros establecidos en el país. Los obstáculos
a vencer fueron: la inflación, una elevada deuda externa y la desocupación que
iba en aumento. Se creó el plan Austral, forma de devaluación de la moneda, siguiendo
los lineamientos impuestos por el FMI.
Nada surtió efecto, el plan Austral
fracasó derivando en una hiperinflación, recesión e incremento de los
conflictos sociales. Hubo huelgas, saqueos y, en muchos casos, quienes tuvieron
la posibilidad de emigrar, lo hicieron. De esta forma, ante el temor al
fantasma del golpe de estado, Alfonsín entregó de manera anticipada, en julio
de 1989, el poder al candidato electo Carlos Saúl Menem, representante del
partido Justicialista.
En esta etapa se consolidó el modelo
neoliberal, favoreciendo el asentamiento de multinacionales y privatizando
empresas públicas a fin de reducir el gasto del Estado. Así el gobierno se
desprendió de petroleras, empresas de servicios como gas, telefonía y
electricidad, además de los ferrocarriles y Aerolíneas Argentinas. Domingo Cavallo,
ministro de economía y ex presidente del Banco Central, responsable de la
estatización de la deuda privada, estableció el plan de Convertibilidad,
equiparando el peso con el dólar norteamericano.
Las transformaciones logradas durante esta
etapa, que duró dos periodos por reforma de la constitución en 1994, fueron
amplias en cuanto a la modernización. Sin embargo resultaron negativas a nivel
social porque incrementaron la crisis laboral y llevaron al vaciamiento
financiero del país. En “El Gran Transformador” de Pacho O´Donnell, se
describen detalladamente los cambios producidos a partir del modelo menemista.
En diciembre de 1999 asume el ejecutivo la
fórmula Fernando de la Rúa
- Carlos Álvarez, bajo el partido “Alianza para la Producción , el Trabajo
y la Educación ”,
que reunía a la UCR
y el FREPASO respectivamente. Resultó ser un gobierno débil, signado por la
falta de apoyo, no sólo de la oposición, sino de su propio partido, sumado a la
división producida dentro del FREPASO y los constantes desacuerdos en el seno de
la Alianza.
Las divergencias quedaron expuestas con la
temprana renuncia del vicepresidente debido a una denuncia de sobornos dentro
del senado. A partir de este hecho y la incapacidad de poder llevar adelante
los proyectos propuestos en su campaña, por la constante oposición, la
dirección del gobierno se encaminó hacia una profundización de la crisis
económica y social.
En dos años de mandato, el vaciamiento de
poder, sumisión a las recetas económicas de organismos internacionales y la
presión del FMI, llevaron a constantes reclamos y manifestaciones sindicales
que desencadenaron una de las peores crisis del país. A lo largo y a lo ancho
se realizaron piquetes, hubo saqueos y desmanes. El primero de diciembre de
2001, Cavallo, ministro de economía convocado por De la Rúa , anunció la restricción de
la libre disposición de depósitos bancarios, lo que se conoció como
“corralito”, medida que produjo el rechazo popular.
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